¿Tiene sentido volverse loco estudiando inglés?

may4

¿Tiene sentido volverse loco estudiando inglés?

2

En el colegio hubo un tiempo donde se enseñaba griego y latín, por aquello de conocer mejor de dónde venía nuestra lengua y nuestra herencia cultural. Nuestros padres estudiaron francés porque era la referencia cultural de la época (y, por qué no decirlo, el vecino al que admirar). Ninguno de los idiomas anteriores sirve para casi nada en términos prácticos. Obviamente nadie habla griego clásico o latín, a excepción hecha del Vaticano -donde este último es el idioma oficial- y el francés no abre demasiadas puertas.

De hecho, hace unas cuantas décadas algunos ociosos lingüistas crearon una especie de idioma artificial mezclando rasgos y flexiones de las lenguas más comunes de nuestro planeta, dando carta de fundación al esperanto. Algunos, incluso, lo estudiaron; se tradujeron libros, se imprimieron gramáticas y diccionarios y, durante un tiempo, se le dio bola. Hoy es una cosa más de frikis (que nadie se ofenda) que de otra cosa.

Pero es obvio que el tema de los idiomas es un handicap del que ya se dieron cuenta los antiguos (aquello del mito de la maldición de la Torre de Babel y demás). Actualmente se cuentan unas 7.100 lenguas vivas, pero sólo el 1,2% de ellas suman al 80% de los seres humanos del mundo.

Para solventar el problema, y visto que lo del esperanto no funcionó, se adoptó el inglés como estándar internacional. Tiene lógica, teniendo en cuenta que es el idioma del país más poderoso del mundo, el que ha influido en la cultura, sociedad y economía de todo el planeta (desde McDonald’s hasta Starbucks, pasando por Hollywood o la música).

Pero, amigos, no todo el mundo se lleva bien con el inglés ¿No hay alternativa?

En realidad el inglés no es el idioma que más gente habla (335 millones), ya que le superan el chino (unos 1.200 millones, cuatro veces más) y el español (414 millones). Sí es, sin embargo, la lengua que en más países se utiliza como idioma oficial (99), seguida del árabe (60) y del francés (51). La cuestión es saber si esto último es causa o consecuencia de la estandarización del inglés.

En cualquier caso los números son números. Porque que haya un puñado de países oceánicos que todos juntos suman la extensión de una provincia española hace que la estadística sea engañosa. Los idiomas son una cuestión de poder… ¿pero cómo se mide el poder?

En todo el planeta hay uniones extranacionales diferentes: desde UNASUR a la UE, pasando por la ONU o la NAFTA, pero no todas pesan lo mismo. A decir verdad, donde ‘se corta el bacalao’ del mundo es en el G8, pero no deja de ser un grupo elitista con cierto ombliguismo occidental. Así que por ser más representativos, tomaremos como referencia el G20, que es el grupo que engloba a los países más poderosos del mundo con los emergentes, aunque quitándole al miembro ‘Unión Europea’, porque no es un país.

Entre los 19 miembros hay tres países con varios idiomas oficiales (Canadá, con el inglés y francés), y Sudáfrica y la India, con un montón de ellos. Pero, en general, sólo un idioma se repite cuatro veces (inglés), por otros dos que se repiten dos veces (español y francés). Consecuencias de la influencia del colonialismo, claro, pero al menos aquí ya asoman otros idiomas que sí están en ese ‘top ten’ de más hablados, como el chino, el hindi o el árabe.

Así que sí, el inglés manda aunque no sea el que más gente habla. Aunque, curiosidades del destino, en el país que ‘manda’ e influye en todo el mundo hay ya más hispanohablantes que en la propia España (de hecho, también los hay en México), lo cual no deja de ser una doble paradoja.

Conclusión: estudiar inglés está muy bien, y sin duda va a ser mucho más útil que otros idiomas como el alemán. Pero hay otras opciones quizá más pintorescas pero con muchas posibilidades de futuro, como el chino o el hindi (por lo de la pujanza demográfica y económica), así como otras quizá más arriesgadas pero con presencia en un buen número de países, como el árabe o el portugués.


Fuente: SIL International
Gráfico: El Comercio, con datos de Reuters