Más selfies no, por favor

abr30

Más selfies no, por favor

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“Mirad, nos hemos hecho un selfie” es el nuevo “¿Has visto el Harlem Shake que hemos grabado?” Vamos de moda absurda a moda absurda, y copiamos porque toca. Hace unos meses fue ese baile disfrazados haciendo el idiota que llenó no pocas páginas de medios de comunicación. Equipos de fútbol, actores, empresas, grupos de amigos. Hasta YouTube.

No sé vosotros, pero era escuchar esa voz diciendo lo de “Con los terroristas” y entrar ganas de levantarse en armas.

La cosa era ser viral. Es decir, lograr subirse a la ola de lo que muchísima gente está haciendo y se pone de moda. Pero estas cosas son graciosas (¿?) sólo por un tiempo (breve), y dejan de serlo cuando todo el mundo las repite. La viralidad, por tanto, se pierde. Llega el momento de saber bajarse de la ola y no darse el golpe haciendo el ridículo.

Es lo malo de la comunicación viral: quieres lograr impacto en las redes sociales, pero corres el riesgo de quedar expuesto. Un poco arriesgado, en cualquier caso.

Ahora la moda es el ‘selfie’, que es lo de sacarse una foto a sí mismo, o a sí mismo con gente. Nada más. Un autorretrato de toda la vida. Se supone que es gracioso, aunque esté mal encuadrado, salgan caras cortadas, gente retratada desde demasiado cerca… Y está tan de moda que la foto más retuiteada de la historia es ese selfie que un grupo de actores hicieron, previo pago millonario de Samsung, en la gala de los Oscar. A partir de ahí, el boom.

Hasta un abuelo con dos perros se apuntó a la moda para intentar batir el récord del selfie de marras.

Pero esto ya estaba inventado. Lo del selfie sacando morritos y poniéndose de perfil es muy Tuenti. O muy ‘ego-blogger’, también. Incluso hay ramas humorísticas, de pilotos de caza, de astronautas, y algunos de dudoso gusto. Ya meses atrás fue nombrada palabra del año por el diccionario Oxford como previendo lo que se venía encima. Y antes que eso Scarlett Johansson vio publicadas fotos que se hizo a sí misma desnuda en el baño, que tuvo su propia oleada de réplicas conocida como ‘ScarlettJohanssoning

Y entonces va y Obama se hace un selfie con David Cameron y la primera ministra danesa en el funeral de Nelson Mandela.

¿Imaginas qué ha venido después? El selfie político. Claro, es que lo ha hecho Obama.

Hay versiones en todos los países, pero quedémonos con los patrios. La pregunta es, ¿qué se quiere comunicar con esto? Ser original, no. Ser divertido, tampoco ¿Entonces? Ojo a estos tres ejemplos. Tras verlos hacemos una petición a los compañeros de la comunicación política: usad los selfies tanto como la Comic Sans. Os lo agradeceremos todos…

 

 

El drama, en cualquier caso, no es cosa solo nuestra. Ojo al selfie tras el debate con popes de las instituciones europeas